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Con la premisa “Si un partido de izquierda, no defiende los derechos de las mujeres, no puede ser llamado de izquierda” se inició el VII Encuentro “Mujeres de Izquierda y Progresistas Construyendo Poder Popular”; como parte de las acciones de XXII Foro de Sao Paulo.

Mujeres latinoamericanas y representantes de distintos partidos de izquierda recorrieron los avances de países como Venezuela, Cuba, México, Brasil y El Salvador; países donde las mujeres han asumido espacios públicos de toma de decisiones importantes.

Estas conquistas pasan por el empoderamiento que han tenido las mujeres en acciones relacionadas a la defensa de sus derechos. Los espacios de poder liderados por ellas sientan las bases de la democracia, tanto así que en los últimos años 10 mujeres han asumido la presidencia de países latinoamericanos y cuatro lo han hecho en períodos simultáneos.

Uno de los principales problemas que se han tenido en Latinoamérica es la “Simulación”, señala Guadalupe Almaguer, del Partido Revolución Democrática, porque hay personas que simulan preocupación por las mujeres, pero no realizan ningún cambio a su favor.

Algunos de los retos que aún se tienen son la unidad del movimiento femenino, la organización y la conciencia de la lucha popular para fortalecer los procesos.

En un evento simultáneo, las juventudes latinoamericanas se reunieron en el marco del VIII Encuentro de Juventudes en el que se discutieron temas como solidaridad, unidad y articulación; comunicación y medios alternativos; defensa de la soberanía y autodeterminación de los pueblos, hegemonía e identidad cultural.

Uno de los objetivos de las y los jóvenes participantes es la reivindicación y participación activa de la juventud en temas estratégicos que afectan a toda la población. Las y los jóvenes expusieron su rechazo al intervencionismo militar por parte de Estados Unidos, golpes de estado en la región, la judicialización de la política y presión económica, sin dejar de lado, el contexto salvadoreño y la desestabilización permanente por parte de la derecha política, mediática y económica.

El intercambio de experiencias y generación de nuevos conocimientos sobre el rol de las juventudes, como parte activa de la sociedad, son algunos de los beneficios obtenidos en este importante encuentro.