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El Foro de São Paulo (FSP) es el principal agrupamiento de partidos y movimientos políticos de izquierda y progresistas de América Latina y el Caribe. Es un espacio de convergencia, debate y acción conjunta, nacido del Encuentro de Partidos y Organizaciones Políticas de Izquierda de América Latina y el Caribe, celebrado en 1990 bajo el auspicio del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil. En sus -ya pronto- 26 años de existencia, además de los 21 Encuentros realizados por su plenaria, el FSP acumula un promedio de cuatro a cinco reuniones anuales de su Grupo de Trabajo, la organización de conferencias, seminarios y talleres sobre diversos temas, la celebración de intercambios con fuerzas políticas y sociales de Norteamérica, Europa, Asia, África y Medio Oriente, y su participación en los Encuentros del Foro Social Mundial, el Foro Social Américas y el Foro Social Europeo.

 

Dentro de la amplia y multifacética agenda del FSP, baste mencionar: la crisis capitalista mundial y su impacto en América Latina y el Caribe; las nuevas formas de dominación política, económica, social y cultural del imperialismo, con énfasis en el imperialismo norteamericano y su proyección hacia nuestra región; el incremento de las agresiones, las ocupaciones y las bases militares foráneas; la lucha contra el colonialismo; la construcción de nuevos paradigmas emancipadores; el fomento de la integración, la cooperación y la concertación latinoamericana y caribeña; y la solidaridad con las luchas de sus miembros, así como a las luchas de aquellas fuerzas políticas y sociales de otras regiones, con relación a las cuales existe consenso en su membresía.

En los Encuentros del Foro han llegado a participar más de 140 partidos y movimientos políticos de la izquierda latinoamericana y caribeña, aunque desde hace algunos años la cantidad de miembros activos ronda aproximadamente por la mitad, o incluso menos. Ello obedece a una merma en la asistencia de los partidos y movimientos políticos del Caribe de habla inglesa y holandesa –para los cuales es muy costoso viajar a las ciudades latinoamericanas donde con mayor regularidad se efectúan sus actividades–, al distanciamiento de miembros latinoamericanos de matrices ideológicas radicales –provocado por el creciente peso de las fuerzas políticas de gobierno, o con vocación de gobierno, en las posiciones y acciones del Foro– y a la desaparición de algunos partidos y movimientos políticos que se han fundido con otros.

La historia del Foro de São Paulo es parte indisoluble de la historia de la izquierda latinoamericana durante la última década del siglo XX y las primeras décadas del siglo XXI. Su surgimiento fue una reacción frente al «cambio de época» provocado por la crisis terminal del bloque europeo oriental de la segunda posguerra, que abrió el camino a la imposición del llamado nuevo orden mundial. Esa reacción no solo fue motivada por el desbalance del sistema de relaciones internacionales, que hubiese bastado para preocupar a la izquierda latinoamericana, sino sobre todo porque esa izquierda, de pronto, se encontró moviéndose «a tientas» entre el cierre de la etapa de luchas abierta por el triunfo de la Revolución Cubana, caracterizada por el choque entre las fuerzas de la revolución y la contrarrevolución, y la apertura de otra en la cual lo predominante es la movilización social y la competencia político electoral dentro del esquema de «democracia neoliberal».

A la izquierda latinoamericana le ha sido muy difícil desentrañar las interrogantes abiertas por el «cambio de época», y más difícil aún adaptarse a las nuevas condiciones. En ambos aspectos, la contribución del Foro es vital por varias razones: 1) dio un alcance continental y una proyección mundial a la ruptura de los viejos compartimentos sectarios de la izquierda tradicional que se estaba produciendo en los ámbitos nacionales; 2) fomentó el conocimiento directo entre los líderes y las direcciones nacionales de los partidos y movimientos políticos de izquierda de todos los países de la región, lo que repercute en una mayor comprensión y colaboración entre ellos; 3) facilitó la búsqueda conjunta de respuestas a interrogantes que eran difíciles de descifrar de manera individual; 4) permitió realizar pronunciamientos y emprender acciones colectivas en los ámbitos multilaterales, y dar apoyo y solidaridad a las luchas nacionales en torno a las cuales existe consenso dentro del Foro; y, 5) incluso en los temas sobre los que no existe consenso, el Foro facilita el trabajo conjunto de aquella parte de sus miembros que sí coinciden en ellos, lo que no necesariamente crea divisiones, sino que, cuando es bien canalizado, deviene un nivel de actividad complementario.

En la medida en que fuerzas políticas del FSP han accedido a los gobiernos nacionales de sus respectivos países, puede afirmarse que este agrupamiento político regional ha sido, y sigue siendo, un laboratorio en el que germinan y se desarrollan muchas de las posiciones que esos gobiernos defienden, las cuales se expresan en procesos como la creación y desarrollo del ALBA TCP, el fortalecimiento del MERCOSUR, la fundación de UNASUR y la metamorfosis del Grupo de Río en CELAC. Esos desarrollos han contribuido a neutralizar la política de bloqueo y aislamiento del imperialismo norteamericano contra la Revolución Cubana, y a crear un entorno regional favorable a ella, entre cuyos hitos se encuentra el ingreso de Cuba al Grupo de Río, el levantamiento de las sanciones anticubanas adoptadas por la OEA en 1962, y la membresía de Cuba en la CELAC, y su ejercicio de la presidencia pro tempore de esa organización.

La convocatoria a lo que originalmente se llamó Encuentro de Partidos y Organizaciones Políticas de Izquierda de América Latina y el Caribe, fue resultado de una iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el líder del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) Luiz Inácio Lula da Silva.

Después de su meritorio –pero no triunfante– desempeño en la elección presidencial brasileña de 1989, Lula hizo una visita de descanso a Cuba durante la cual recibió la atención personal del compañero Fidel. Fruto de las conversaciones entre ambos surgió la idea de aprovechar el reconocimiento y el prestigio internacional cosechados por el PT –como nuevo tipo de partido de izquierda, construido a partir de la convergencia de combativos movimientos sociales, que incursionaba en la lucha electoral con promisorios resultados en momentos en que las fuerzas populares, supuestamente, estaban condenadas a extinguirse–, para lanzar una acción contraofensiva destinada a revertir el impacto de la caída del Muro de Berlín y del ya previsible derrumbe de la URSS.

Actualmente el Foro lo componen partidos y organizaciones de al menos veintiséis países latinoamericanos, pero cada encuentro cuenta con invitados de diversas regiones del mundo. El Foro de São Paulo ha sido pieza clave en la lucha que han dado los pueblos latinoamericanos por su propia libertad y desarrollo en las últimas décadas. En 1990, cuando inicia el Foro, el único país latinoamericano que contaba con un gobierno de izquierda era Cuba. Actualmente, doce países del continente son gobernados por líderes y partidos miembros del Foro de São Paulo, entre ellos: Bolivia, Chile, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Venezuela, Uruguay, Perú y El Salvador.
Las temáticas que se han abordado desde el Foro siempre han estado a la vanguardia del acontecer social, político y económico del continente. Desde su inicio, el Foro se dio a conocer como el principal promotor del análisis y el debate para el fortalecimiento de la integración de América Latina y el Caribe. Además, uno de los principales objetivos del Foro en los últimos años ha sido analizar y proponer estrategias que fortalezcan la lucha contra las maniobras desestabilizadoras del neoliberalismo contra los logros alcanzados por los pueblos latinoamericanos.

A la fecha se han realizado veintiún encuentros en diferentes ciudades del continente, entre ellas: Ciudad de México, Managua, La Habana, Montevideo, Caracas, San Salvador, Sao Paulo y La Paz. Actualmente se está preparando la edición XXII del Foro, que se llevará a cabo en San Salvador, El Salvador.

El Foro de São Paulo ha marcado precedentes en cuanto a la unidad de los países latinoamericanos, a través de vigorosos pronunciamientos en momentos difíciles vividos en las últimas décadas, como los golpes de Estado perpetrados en Venezuela (2002), Honduras (2009) y Paraguay (2012).

Es destacado el papel que ha jugado el Foro de São Paulo en el fortalecimiento de las relaciones de solidaridad entre los países latinoamericanos. Vale mencionar el impulso que desde el Foro se ha dado a la creación de instituciones como la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe (CELAC), entre otras.

Diferentes figuras de la izquierda latinoamericana, como los presidentes Hugo Chávez, Lula da Silva, Michelle Bachelet, Rafael Correa, entre otros, han expresado su respaldo al trabajo del Foro. El ex presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, ha destacado la importancia del Foro de São Paulo para el desarrollo de América Latina. En palabras del ex mandatario, a través del Foro “se ha logrado legislar sobre temas complicados” que han favorecido a las mayorías y se ha podido sacar a “millones de la pobreza extrema”.

Los avances sociales y el fortalecimiento del poder popular en América Latina reflejan la relevancia que ha tenido el Foro en la generación de debates y en la profundización de los logros alcanzados.

Bajo el lema “El Poder Popular asegura la victoria”, la XXII edición del Encuentro del Foro de São Paulo se llevará a cabo en la capital de El Salvador, entre el 23 y el 26 de junio de 2016.

San Salvador se convertirá, durante esos cuatro días de debates, talleres, encuentros y amplias plenarias, en la capital continental de los partidos y movimientos de izquierda y progresistas de América Latina.

Será esta la tercera ocasión que el Foro de São Paulo se reunirá en nuestro país. El FMLN, partido fundador del FSP y anfitrión del evento, da la bienvenida a todas y todos, invitados, participantes, líderes de partidos y movimientos de izquierda, altos funcionarios de sus respectivos gobiernos y, por supuesto, a la militancia de nuestro partido, que participará en el evento.

Invitamos, asimismo, a nuestros medios amigos a dar amplia cobertura a este acontecimiento de relevancia mundial, desde donde se generarán noticias, declaraciones y resoluciones de indudable trascendencia para el futuro de nuestros pueblos.